Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

martes, 16 de enero de 2018

Tercer premio en "Escribiendo que es gerundio"


Dicen que no hay dos sin tres. Después de haber obtenido ya dos premios en la comunidad, el último relato con el que he concursado en "Escribiendo que es gerundio", ha vuelto a resultar ganador. 
Hace ya bastante que lo supe, exactamente, el día 2, pero alguna reseña pendiente y algún reto que surgió inesperadamente, han hecho que demorara la publicación hasta hoy.
Como es habitual, quiero compartir con vosotros esa alegría. Ha sido un maravilloso comienzo de año y quiero aprovechar para felicitar 2018 a todos los componentes de la comunidad, especialmente a los que han participado en este II reto "Una imagen, un relato". Y como no, también quiero, aunque con retraso, felicitar el año a todos los que estéis leyendo esto. Para mí este premio fue un buen comienzo de 2018
El reto consistía en escribir un relato de 350 palabras como máximo, inspirado en la imagen siguiente:


Estoy muy contenta porque mis relatos obtengan algún reconocimiento por parte de quien los lee porque siempre pensé que carecía de imaginación suficiente como para escribir algo que mereciera la pena.
El relato fue publicado en el blog el día 24 de diciembre por lo que fue incluido en la felicitación navideña que podéis ver aquí.
Esta vez, no repito aquí el relato pues al ser de tema navideño, quedaría un poco anacrónico. Quien tenga interés, que clique en el enlace.
Ah, y quiero dar las gracias a Francisco Moroz por el diseño del diploma que ya he unido a los otros dos en la columna izquierda del blog.


sábado, 13 de enero de 2018

"Francamente, Frank" Richard Ford

La cuarta entrega de la vida de Frank Bascombe, "Francamente, Frank", son cuatro relatos ambientados en los días previos a la Navidad de 2012. El huracán Sandy, el más violento de toda la temporada en 2012 y el segundo en la historia de Estados Unidos después de el Katrina, ha pasado hace tan solo dos meses dejando asolada la costa este. Entre otras calamidades que ha dejado el huracán, también ha derrumbado la casa de Sea-Clift, la mansión en la playa, de cristal y madera de secuoya, ubicada en la costa de New Jersey ante lo que parecía ser un mar benigno y tranquilo; la casa en la que vivió Frank durante años antes de cerrar la agencia inmobiliaria y volver a instalarse en Haddam.
Conocimos a Frank Bascombe hace más de treinta años. Era 1986 y "El periodista deportivo" confirmaba a su autor, Richard Ford, como uno de los grandes escritores estadounidenses. En aquella primera entrega de lo que con el tiempo iba a ser "la trilogía de Frank Bascombe", ahora convertida en tetralogía, el personaje tenía treinta y ocho años y trabajaba como periodista deportivo. Catorce años antes había conseguido un montón de dinero vendiendo un libro de cuentos. A pesar de la prometedora carrera que se presentaba ante él, dos años después aceptó un trabajo como periodista deportivo y dejó de escribir. "Durante estos doce años, mi vida no ha estado nada mal y en muchos aspectos ha estado muy bien. [...]Y no cambiaría muchas cosas, si es que cambiaba alguna. Preferiría no estar divorciado y que mi hijo, Ralph Bascombe, no hubiera muerto, pero eso es lo único"
Cuando volvemos a encontrar a Frank, tan solo han pasado dos años en la vida de Frank (diez desde que se publicó el libro anterior). Sigue viviendo de Haddam, pero ya no escribe crónicas deportivas para el periódico, ahora trabaja en una agencia inmobiliaria y mantiene relaciones con Sally. Estamos en vísperas de "El día de la independencia" (premios Pulitzer y Faulkner; el único libro que ha conseguido ambos premios) y Frank va a pasarlo con su hijo Paul, un adolescente para el que su padre ya hace mucho que dejó de ser el héroe de la infancia. Un encuentro que es fuente de toda clase de desconciertos para Frank que no sabe cómo enfrentarse a un chico de quince años al que recientemente han detenido por robar en una farmacia tres cajas de condones extra largos.
En "Acción de Gracias" han pasado doce años. Frank está casado con Sally, lleva ya un tiempo viviendo en Sea-Clift y tiene una agencia inmobiliaria junto a su socio Mike. Ha pasado un cáncer de próstata y está esperando poder pasar el día de Acción de Gracia junto a sus hijos Clarissa y Paul, aunque no tiene muy claro que eso vaya a ser posible.
"Francamente, Frank" es, por ahora al menos, la última aventura o, mejor dicho, las últimas cuatro aventuras del personaje, porque el libro consta en realidad de cuatro relatos y, siguiendo las fechas memorables del calendario estadounidense a las que el autor nos tiene acostumbrados, lo podría haber titulado "Navidad". Las cuatro historias tienen lugar en las fechas previas a la Navidad de 2012, cuando el huracán Sandy está aún muy presente en los habitantes de la costa Este. "Un segmento bastante grande de la población de Haddam (republicana por tradición y en los últimos tiempos neciamente partidaria del Tea Party) cree que el presidente o bien provocó personalmente el huracán Sandy, o bien, como mínimo, lo dirigió desde su «búnker subterráneo» de Oahu, para conducirlo hasta la costa de Jersey, donde había muchos italoamericanos de derechas (en realidad no los hay) absolutamente decididos a votar por Romney, sólo que sus casas volaron por los aires y ya no pudieron presentar el certificado de residencia". Así es Frank, irónico, crítico, demócrata... Se refiere en este párrafo a las elecciones presidenciales que le dieron a Obama su segunda victoria, frente a Mitt Romney, y que tuvieron lugar apenas dos semanas después del huracán.


Discurso con motivo de la entrega del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016

Frank ha vuelto a vivir a Haddam tras cerrar la agencia inmobiliaria y vender su casa de Sea-Clift. Tiene ya sesenta y ocho años y está jubilado. Sigue casado con Sally y sigue siendo ese personaje incómodo que ha sido a lo largo de toda la serie; el personaje del que se vale Richard Ford para decir lo que muchos querrían y no se atreven. Todo encuentra lugar en el afilado espíritu crítico de Frank, todo lo ve a su manera, no siempre políticamente correcta, y de todo hace burla; de sí mismo para empezar, porque como ha dicho el autor en varias ocasiones "si las cosas no resultan graciosas, no son realmente serias". Y Frank, siguiendo la máxima, lleva riéndose de todo y de sus más tristes experiencias desde hace veintisiete años. 
Ahora hace la vida propia de un jubilado. Lee todas las semanas para los ciegos en una emisora local y "viajo una vez a la semana al aeropuerto Liberty de Newark con un grupo de veteranos, para dar la bienvenida a los soldados que, cansados y perplejos, vuelven a casa de Irak y Afganistán después de su periodo de servicio", mientras Sally, su mujer, se vuelca en la ayuda a los más afectados por el huracán. 
Para él el huracán no es un desastre, o no solo un desastre. Es también una manera que tiene el mundo de cobrarse lo que es suyo, de volver a su ser, de ponerlo todo en cuestión y demostrarnos la poca importancia que tiene una casa una vez desaparece. Una vez desaparecida su vivienda, o mejor dicho, la que le vendió a Arnie hace ocho años, y las que la rodeaban, el espacio se vuelve a configurar como siempre deparando un hermoso panorama y el mar se vuelve a enseñorear de todo, vuelve a ser el señor del espacio como lo fue desde el principio de todas las cosas. "Hay argumentos en favor de un buen huracán que no se anda con chiquitas, arrasando la vida para ponerla de nuevo en perspectiva".
Frank es un adorable tocapelotas, un ingenuo malicioso, un escéptico optimista, un ser dotado de una especial clarividencia para observar y juzgar a sus conciudadanos y a su país. Viene haciéndolo desde 1986 y lo hace con gran precisión, sin concesiones, pero con simpatía. Él ama a su país y, porque lo ama, se siente en la obligación de ponerlo ante sus miserias y sus contradicciones. Es algo que hacen de maravilla los escritores estadounidense. Ya lo he dicho en este blog: pocos escritores aman tanto a su país y pocos son tan crueles en sus críticas hacia el mismo como los de Estados Unidos. La complacencia nunca es un acto de amor.


Habitación en Nueva York (Edward Hopper. 1932)

Frank vive rodeado de gente. Está su mujer y están sus hijos. Ahora también está su ex mujer, pero fundamentalmente, está solo. A lo largo de las cuatro novelas citadas, las personas que lo rodean no dejan de ser detalles accidentales en su vida que vemos como transcurre en soledad; como, por otra parte, mal que nos pese, transcurre la vida de todos. Una inmensa soledad, más o menos compartida con otras soledades, pero soledad en el amplio sentido de la palabra. 
Frank ha superado el cáncer de próstata, pero tiene ya una edad en la que hay que evitar riesgos y entre los más evidentes están las caídas; gente mayor que no se recupera de una caída, que se rompió la cadera y no volvió a ser el mismo, que se murió poco después de caerse en el jardín. Y Frank se pregunta "pero ¿de qué altura se cae esa gente, coño? ¿De la azotea de un edificio? ¿De espumeantes cataratas? ¿Por una alcantarilla? ¿Está el suelo más lejos que antes?". Simplemente, Frank.
También se verá enfrentado al deterioro y a las frustraciones de otros. Arnie, el hombre que compró su antigua, y ahora destruida casa en Sea-Clift, quiere que le aconseje acerca de qué hacer con la ruina en que se ha convertido el edificio; su ex-mujer y madre de sus hijos, Anne, con un principio de Parkinson, se ha trasladado a vivir a una residencia muy moderna, y que proporciona cuidados especiales, muy cerca del domicilio de Frank en Haddam; un amigo al que no ve hace años se pone en contacto con él para hacerle partícipe de su muerte inminente; una antigua inquilina de la casa en la que ahora vive con Sally le visita y le pide pasear por la que fue su antigua morada para terminar contándole la historia de lo que había sucedido en aquel espacio, ahora el espacio familiar de Frank, hace ya mucho tiempo. Todo el mundo pretende compartir con Frank sus propias cuitas. Parece que todos necesitan testigos que den fe de que lo que les ocurre, o les ha ocurrido, ha sucedido en realidad. "Es lo que los meapilas están deseando, de la mañana a la noche. Por eso hay cosas tales como «padrinos de boda», «portadores del féretro», «madrinas», «invitados a la ejecución». Todo es más auténtico si lo ven dos".
"Francamente, Frank" podría ser el epílogo de esta historia que es la historia cotidiana de Estados Unidos, la  "istoria sin h" que diría un amigo bloguero, la del hombre de la calle. Esa historia que no es más que "la cotidianidad de un individuo pensante, inmerso en las contradicciones que distinguen a un país espacialmente inabarcable como Estados Unidos. Edward Hopper pintó su soledad resignada, Bruce Springsteen le ha puesto música y, de vez en cuando, los hermanos Coen son capaces de filmarla. Richard Ford le ha dado la voz y el nombre de Frank Bascombe" (de la página Anaqueles abarrotados)
No me resisto a la tentación de dejaros aquí algunas citas de la novela que constituyen un ejemplo de la clarividencia de Frank Bascombe que no es otra que la de Richard Ford. Uno de los mejores escritores estadounidenses del momento.

"La vida ya vivida, en especial cuando se llega a la edad adulta, siempre es una cuestión de sobreabundancia que va menguando cada vez más. Sólo que (en mi opinión) esa mengua es tan buena como cualquier cosa que haya ocurrido con anterioridad, además de mucho más sencilla".

"¿Qué no está causado por el estrés? A los veinte años ni siquiera sabía que existía el estrés. ¿Qué ha pasado para que apareciera en este mundo? ¿Por dónde andaba antes? Yo creo que estaba latente en lo que generaciones anteriores consideraban placer pero que ahora ha trastornado todo el vecindario psíquico".

"¿Qué coño tiene de malo sufrir el dolor uno mismo? Cuando murió mi hijo, logré vivir con mi propio dolor".

"Todo el mundo lo sabe todo pero nadie sabe qué hacer con ello".

"No hay una forma adecuada de planificar la vida ni tampoco de vivirla: sólo un montón de formas inadecuadas".

"¿Soy el único ser humano que de vez en cuando piensa que está soñando? Cada vez estoy más convencido".

"La plena revelación es el mito de las clases inquietas. Los que ignoran la historia no están más condenados a repetirla que los enterados, pero es más probable que se sientan más a gusto sobre muchas cosas".

"Lo que no te mata, te hace más fuerte, ¿verdad? Yo no creo en eso, desde luego. La mayor parte de las cosas que no nos matan en el acto nos matan después".



jueves, 11 de enero de 2018

Reto "Serendipia recomienda 2018"


He sabido de este reto por primera vez este año, aunque ya es la quinta edición. La iniciativa parte de Mónica Gutiérrez Artero (Serendipia) y consiste en que cada participante recomiende tres libros de los que tenga reseña en su blog. No deben ser libros muy famosos ya que se trata de dar a conocer autores y libros a otros lectores que pudieran estar interesados, cosa que no se consigue recomendando "El Quijote" o "Crimen y castigo", ya de sobra célebres y que no necesitan recomendación.
El reto consta de dos fases. En la primera se hará una entrada como esta en la que se recomendarán los tres libros y se enlazarán las reseñas correspondientes. La segunda fase consistirá en escoger tres de los libros recomendados por otros participantes del reto, leerlos y reseñarlos también en el blog de cada uno.
Pero será mejor que leáis las bases en la propia iniciativa original de Serendipia.
De momento, yo recomiendo estas tres novelas:
  • "Taxi" de Carlos Zanón. Una novela que narra las andanzas de un taxista por Barcelona durante una semana en la que huye de un futuro que no desea 
  • "Yo te quise más" Tom Spanbauer. Una novela de amor en el Nueva York de los años setenta y ochenta. Hank, Ben y Ruth viven su amor y su amistad, sus decepciones y la enfermedad sin eufemismos de ningún tipo.
  • "Nada se opone a la noche" Delphine de Vigan. A raíz del encuentro de su madre muerta, la autora decide preguntar a amigos y familiares y reconstruir para nosotros la vida de su madre; una vida dura y difícil como pocas.
Son tres de las novelas que más me han impresionado este año. Espero que a alguien le sirva alguna para descubrir a un gran autor. Para mi fueron dos hermosos descubrimientos (segundo y tercera) y una maravillosa recaída (el primero)



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